Por una deuda de US$ 520 millones, Gibson podría declararse en quiebra

No sabemos quién imprimió el poster, pero la Les Paul a la que le cantó Fito Páez podría quedarse sin garantía del fabricante: una avalancha de deudas pone contra las cuerdas a Gibson Guitar Corporation.


El monto total de las obligaciones que debe afrontar la compañía fundada en 1894 en el estado de Michigan es de 520 millones de dólares (unos 10.426 millones de pesos), desdoblada en dos partes: US$ 375 millones que vencen en julio y otros 145 con una fecha de pago similar pero que aún pueden ser refinanciados. Ese número equivale a la mitad de los ingresos que Gibson obtiene por sus ventas a lo largo de todo un año: unos US$ 1000 millones.

Renegociar esos pagos no es una tarea sencilla. Bill Lawrence, la persona que asumió como director financiero de la empresa hace menos de un año para encarar esa reestructuración, acaba de presentar su renuncia al cargo. Así, el CEO Henry Juszkiewicz quedó a cargo de “una carrera contra el tiempo”, según definió el canal de noticias financieras estadounidense CNBC.

Gibson se enfrenta a tres posibilidades: lograr que los acreedores acepten refinanciar la deuda a un plazo mayor (lo que implica un aumento en el monto total a devolver), entregar parte de los activos de la compañía como parte de pago, o bien iniciar el trámite judicial que puede desembocar en una quiebra.


“Este año es crítico y se están quedando sin tiempo muy rápidamente”, le dijo Kevin Cassidy, analista de la agencia de calificación de riesgo crediticio Moody’s, al Nashville Post. “Y si esto termina en una bancarrota, van a terminar perdiendo toda la empresa”, agregó.

Con todo, el especialista no pierde la fe en Gibson. “Tienen un problema operacional y los números no cierran. Algún tipo de reestructuración va a ser necesaria -comentó- pero su negocio es muy estable y sustentable”.