Cejilla: Una pieza fundamental muy descuidada.

¿Falta de sustain? ¿Pensando en cambiar micrófonos para sumar sustain infinito a lo Santana y ataque

cual patada de Chuck Norris? Pasá y fijate, a ver qué te parece esto…

 




Muchas veces guitarristas y bajistas optan por hacer una gran inversión de dinero en el cambio de sus micrófonoss (pasivos o activos) porque no les convence el rango de frecuencias de su instrumento, el sustain o el ataque que tiene la cuerda. Pero… ¿pensaron en cambiar la cejilla? Algo tan simple como esto puede hacer que tu instrumento suene completamente diferente y te vuelva a enamorar con sus tonos.

La cejilla es realmente muy importante, aunque un aspecto descuidado del instrumento, ya sea en el mantenimiento como en su elección. Las hay de muchos tipos y, por regla general, son reemplazadas solo ante una rotura.

¿Por qué la importancia? Lo explico con una analogía: podemos tener el BMW más potente del mercado, con el sistema de frenos más actualizado, pero si el coche está montado sobre 4 neumáticos totalmente lisos y gastados toda esa potencia y ese control quedan totalmente obsoletos. Así pasa con la cejilla, que es uno de los dos puntos de contacto de las cuerdas con el instrumento.




Algunos materiales habituales son los siguientes:

  • Hueso.
  • Marfil.
  • Plásticos varios como micarta, corian, etc.
  • Metal (bronce, acero inoxidable y otras aleaciones).
  • Grafito.
  • Otros materiales autolubricantes como el graphtech.
  • Madera (por lo general ébano).

La densidad del material, su plasticidad, las características frente a la temperatura ambiental y la humedad determinan la capacidad de conducir en doble sentido (de la cuerda a al mástil y al cuerpo, y del mástil y cuerpo a la cuerda), además de brindar sus propias características.

Las cuestiones tímbricas se ven afectadas con los metales con un ataque intenso, favoreciendo las frecuencias más agudas y opacando las medias y graves. Gran sustain y durabilidad, el desgaste de la pieza es menor.

Las cejillas de madera suelen ser interesantes por aportar un buen sustain y cuerpo al sonido. Al igual que el hueso, marfil y grafito, se las elabora de modo artesanal.




Las de hueso (mi favorita), brinda protagonismo a una amplia gama de armónicos que están en el instrumento y que las cejuelas plásticas suelen enmascarar y perder. Es un material resistente, vistoso y se puede adaptar a cualquier tipo de mástil (se lo talla a mano para cada instrumento a pedido).

Las de marfil ya no son tan fáciles de conseguir por cuestiones de protección, pero en su momento fueron populares en instrumentos signature o de alta gama, así como de producción lutherística. Por cuestiones de respecto este material no lo trabajo ni recomiendo.

El grafito es un material interesante, resistente y funciona como un potenciador del volumen, bastante recomendado para instrumentos apagados, aunque al igual que el metal suele apagar las frecuencias graves y resaltar las agudas.

Por último, el plástico, es el material más convencional y “económico”. Lo entrecomillo porque es relativo el margen de economización, puesto que el costo se paga en un sonido pobre, con una pieza que se desgasta con mayor facilidad y no siempre bien instalado (se lo suele pegar sin mucho cuidado en generar adecuado contacto entre la pieza y la madera del diapasón y mástil.

En el taller trabajo con distintos materiales, preparo y reemplazo cejillas a pedido respetando la medida justa para cada instrumento, previamente orientando al músico en las cualidades que está buscando. Recomiendo esto fuertemente frente a la búsqueda de nuevos sonidos en instrumentos antes que proceder a un cambio de micrófonos. Cualquier duda, pueden consultar por las redes.

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